¿Qué es la gastritis crónica y cómo se diagnostica?

gastritis crónica

¿Qué es la gastritis crónica y cómo se diagnostica?

 

La bacteria Helicobacter pylori, los antiinflamatorios y las bebidas a base de alcohol pueden causar irritación en la mucosa gástrica. Esto produce sensación de náuseas, inapetencia, dolor abdominal y otros síntomas. Veamos cómo funciona la gastritis crónica y cuándo acudir a un médico.

 

¿Qué es la gastritis crónica?

 

Esta enfermedad se caracteriza por una inflamación crónica del revestimiento o mucosa del estómago. Esto produce erosiones en las glándulas de la mucosa y puede progresar hasta llegar a obstruir por completo esta zona. A este proceso se le llama atrofia y cuando la obstrucción es completa se denomina metaplasia. De esta forma una gastritis superficial puede evolucionar y convertirse en una gastritis atrófica y crónica.

 

Tipos de gastritis crónica 

 

Dentro de la gastritis crónica podemos encontrar algunos tipos

 

Gastritis tipo A. Esta es una forma bastante rara de gastritis en la que la inflamación se extiende al cuerpo y al fundus, que son las zonas superiores e inferiores del estómago. Puede causar anemia y también hay riesgo de que comience a desgastar la pared del estómago.

 

Realizando pruebas de sangre se puede verificar si existen anticuerpos parietales en el torrente sanguíneo. Son estas células por las que el intestino tiene problemas al absorber la vitamina B12. Se presume que el origen es autoinmune y aumenta el riesgo de sugerir cáncer de estómago.

 

Gastritis tipo B. Esta es muy frecuente y en pacientes jóvenes se suele presentar en la parte baja del estómago. En mayores de 70 años la incidencia es muy alta y su origen tiene que ver con la infección bacteriana de la  Helicobacter pylori. Este tipo de gastritis puede predisponer para los tipos de cáncer asociados a linfomas MALT y adenocarcinoma tipo intestinal.

 

Dentro de los informes más recientes, la gastritis crónica puede calificarse en:

 

  • La gastritis atrófica se relaciona con la gastritis tipo A.
  • La gastritis no atrófica, asociada. Almagadyrotis tipo B.

 

Existen otro tipo de gastritis que tienen causas químicas como la radiación en pacientes oncológicos, la enfermedad de Crohn o la enfermedad celíaca.

 

Síntomas de que puedes sufrir de una gastritis crónica

 

Los síntomas entre la gastritis crónica y los demás tipos de gastritis son muy similares. Por esta razón puede que se confunda con otros tipos, por lo que es importante realizar pruebas específicas. El dolor suele manifestarse en el área del estómago, en lo que muchos conocen como la boca del estómago. El malestar también puede migrar hacia la zona derecha, hacia el hígado.

 

Las náuseas suelen aparecer luego de que el dolor abdominal tiene algún tiempo. Es posible que vomité el contenido de las últimas comidas. Si estos episodios de vómito se repiten, es posible encontrar algunas manchas de sangre en el líquido estomacal. Debido a que el dolor empieza cuando el estómago comienza a hacer la digestión, es posible que los pacientes experimenten inapetencia y esto ocasiona, a la postre, pérdida de peso.

 

Una de las formas más específicas de conocer con certeza si los síntomas pertenecen a una gastritis crónica, es la gastroscopia. Con esta se pueden ver signos característicos como inflamación de la mucosa o en los pliegues, enrojecimiento o modulación. También existen pruebas de tejido (biopsia) que se toman durante la gastroscopia y puede detectar la presencia de la H. pylori.

 

Otra forma de detectar la gastritis crónica es la histológica. Durante la obtención de la muestra de tejido se pueden observar de forma microscópica los cambios que experimenta la mucosa del estómago. Es importante hacer un diagnóstico diferencial para descartar otras enfermedades como úlceras duodenal, hernia de hiato, pancreatitis crónica o el síndrome de intestino irritable.

 

Tratamiento para para esta condición.

 

Cuándo se recibe un diagnóstico de gastritis, muchos pacientes sienten que tendrán que vivir con una carga para siempre. Sin embargo, con algunos cambios de estilo de vida y el tratamiento farmacológico, la situación mejora. Cambiar nuestros hábitos de consumo hacia hábitos más saludables nos hará disminuir las visitas al gastroenterólogo. Con este panorama, la mayoría de los pacientes con gastritis tienen un pronóstico favorable.

 

En el caso de la gastritis crónica asintomática, no hay necesidad de recetar algún tratamiento. En el caso de los pacientes que tengan síntomas, debe establecerse un tratamiento personalizado. Las comidas pesadas, altas en grasas saturadas, bebidas carbonatadas, picantes, especias, consumo de alcohol o de tabaco están contraindicados. Algunos antiinflamatorios pueden estar causando estás molestias, por lo que el médico debe decidir si suspende su uso. El paracetamol es una buena alternativa porque no erosiona la mucosa del estómago.

 

Cuando se trata de una gastritis atrófica originada por la infección de la bacteria H. pylori, es preciso recetar tratamiento antibiótico. Se suelen usar inhibidores de la bomba de protones como omeprazol, amoxicilina y claritromicina durante 7 a 14 días. Este es un tratamiento que ha demostrado ser muy eficaz en muchos casos, pero no hay que confiarse. Después de un tiempo se deben realizar pruebas es necesario realizar nuevas pruebas para confirmar el estado de la mucosa gástrica.

 

Cuando se presenta un cuadro anémico hay que suplementar con vitamina B12. El uso sugerido es por vía parenteral, o sea, usando inyecciones intramusculares de forma mensual.

Por último, si el origen de la anemia es por una deficiencia de hierro, los suplementos de este mineral ayudan a recuperar los depósitos. En ocasiones estos medicamentos pueden hacer que los síntomas de la gastritis crónica sean más severos. Es necesario revisar entre los fabricantes la opción mejor tolerada. Su ingesta debe hacerse luego de la comida para aprovechar al máximo su absorción.

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