Gastritis nerviosa; la respuesta de nuestro cuerpo al estrés

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Gastritis nerviosa; la respuesta de nuestro cuerpo al estrés

 

Cuando hablamos de gastritis nos referimos a un tipo de afección que se caracteriza por inflamación en el estómago y que produce molestias cuando los órganos digestivos están asimilando los alimentos. Son varios los tipos de gastritis, pero una muy peculiar es la gastritis nerviosa.

 

¿Qué es la gastritis nerviosa?

 

También conocida como dispepsia funcional, la gastritis nerviosa se parece a la gastritis tradicional. Esto se debe a que los síntomas entre ambas son muy parecidos. Uno de los parámetros que los especialistas toman en cuenta para diagnosticar la gastritis nerviosa, es el nivel de bacterias.

 

Según los especialistas, en los pacientes que sufren de gastritis nerviosa, la inflamación estomacal no proviene de la presencia de bacterias. En estos casos la inflamación es producto de una compilación de estrés en el paciente. Justo aquí es cuando se afirma que el origen de la gastritis nerviosa es psicológico. La tensión o el estrés altos conllevan a la aparición de estos molestos síntomas que afectan la calidad de vida de quienes los padecen.

 

Aunque este origen psicológico parece de poca importancia, la verdad es que representa una gran complicación. El ritmo de vida de las sociedades en las que vivimos es muy intenso por lo que nuestros niveles de estrés se elevan con mucha facilidad. Este tipo de diagnóstico no requiere solo un tratamiento farmacológico, sino que implica cambios estructurales en el estilo de vida y los hábitos alimenticios de las personas.

 

El ardor, la acidez, el malestar estomacal y la hinchazón son síntomas que hacen que nuestro día a día sea mucho más complicado. De hecho, estos mismos síntomas pueden hacer que los pacientes sufran de más estrés y ansiedad. La gastritis nerviosa es una afección que puede afectar a muchos de nosotros si no hacemos cambios en nuestra gestión de la emociones.

 

Según muchos especialistas, alrededor de un 70% de la totalidad de los pacientes que se acercan a los consultorios médicos presentan síntomas de gastritis. Si revisamos con detenimiento este margen de personas, entre las personas jóvenes, este es el motivo del 90% de las consultas.

 

Otra estadística importante es la que afirma que la mayoría de las personas que viven con gastritis nerviosa son mujeres. De hecho, es una enfermedad muy famosa porque una parte importante de la población vive con ella. Seguro que conoces a alguien que te ha contado de los molestos síntomas.

 

¿Qué hacer si sospecho que tengo gastritis nerviosa?

 

Lo primero que debes hacer es consultar con tu médico. El error más común con la gastritis nerviosa u otro tipo de enfermedades, es creer que nos podemos auto medicar. Si cometes este error, es probable que tus síntomas empeoren. En cambio, un especialista estudiará tu caso individualmente y te dará la mejor solución.

 

No debes alarmarte demasiado, y por el contrario, es más necesario que nunca mantener la calma. Esta es una afección que tiene cura y hay varios tratamientos entre los que puedes elegir el que te va mejor, siempre asesorado por tu médico.

 

Cambiar los hábitos de vida relacionados a la alimentación, productos que se ingieren a diario, manejo del estrés y la ansiedad, revisión de medicamentos, entre otras son las posibles salidas a este problema.

 

Llevar un vida tranquila y sosegada no solo te va a llenar de la gastritis nerviosa, sino de muchas enfermedades que están asociadas al estrés y la tensión.

 

¿Cuáles son los síntomas de de esta gastritis?

 

Como mencionamos anteriormente, los síntomas de la gastritis nerviosa son muy similares a los de otros tipos de gastritis. Sin embargo, hay algunos síntomas que están directamente asociados al estrés. Entre los más comunes podemos reconocer:

 

Dolor estomacal. Este es casi el síntoma de cabecera de todos los tipos de gastritis, también sucede en el de la gastritis crónica o aguda.

 

Ausencia de apetito. La hinchazón estomacal genera dolor y malestar, por lo que pensar en comer es casi un dolor de cabeza. La inflamación también da está falsa sensación de saciedad, lo que puede debilitar el sistema inmune cuando los pacientes dejan de recibir los nutrientes necesarios.

 

Pesadez en el estómago. Esa molesta sensación de que tu cuerpo está trabajando mucho más de lo que debería en digerir bien los alimentos, es un síntoma de la gastritis. También está acompañado de una sensación de llenura más pesada de lo normal.

 

Acidez. Debido a que la inflación entorpece la digestión, el estómago debe liberar más ácidos, por lo que se genera esa típica sensación de ardor.

 

Náuseas. Todos estos síntomas suelen derivar en el reflejo de devolver la comida o náuseas.

 

Alimentación para los pacientes con gastritis nerviosa.

 

Uno de los tratamientos más efectivos para estás molestias, es una dieta específica. Cambiar los hábitos de alimentación puede ser incluso más efectivo que el tratamiento con fármacos.

 

Disminuir la cantidad de comida, pero aumentar la regularidad hará que tu estómago no se esfuerce tanto. En lugar de hacer dos o tres comidas excesivamente abundantes, en las que tu estómago termina agotado, lo mejor es hacer lo contrario. Las porciones más pequeñas y regulares le darán a tu estómago la oportunidad de recuperarse.

 

Regula la temperatura de tus alimentos. Si comes muy frío o muy caliente, tu estómago tendrá que esforzarse más en regular este desnivel. Y cuando mastiques, hazlo durante el tiempo suficiente porque la digestión comienza en la boca. Consumir líquidos también va a fomentar una mayor relajación en todo el tracto digestivo.

 

Si se trata de las técnicas de cocina, lo mejor es ir por lo sencillo. Los cocidos, la plancha y los hervidos son más fáciles de digerir que los alimentos que han pasado por tipos de cocción más complejos. Muy parecido al punto anterior, los condimentos deben ser muy bien vigilados, especialmente la sal y los picantes. Muchos de los condimentos más fuertes y concentrados producen irritación en el estómago.

 

Por último, antes de ir a la cama no lo hagas con el estómago lleno. Un periodo de dos o tres horas entre la última comida y la hora de dormir, es lo más adecuado. Si la inflamación del estómago no cesa, omeprazol puede ayudar a aliviar está sensación.

 

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